Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde la feligresía de su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

DÓMINO SERVIÉNTES, SPE GAUDÉNTES

EN RECUADRO

QUE NO NOS ESCANDALICE LA PASIÓN DE LA IGLESIA


La vemos desfigurada, cargando la cruz y coronada de espinas.

Escarnecida por el mundo y traicionada por muchos que visten de blanco, de escarlata, de negro, de jean.

Pero es la Iglesia, y por eso debemos ver en ella a Nuestro Señor Jesucristo que revive la Pasión en su Cuerpo Místico.

Más que nunca permanezcamos fieles, sosteniendo la Tradición católica cuando tantos huyen pretextando: “No, no es la verdadera Iglesia”, o “La Iglesia ha quedado sin Cabeza Visible”.

Es el testamento que ha dejado nuestro venerado Monseñor Marcel Lefebvre a sus verdaderos herederos.


Ver nuestra entrada: LA PASIÓN DE LA IGLESIA

"Yo estaré en agonía, por causa de las almas más beneficiadas, hasta el fin del mundo. Durante este tiempo de agonía –hijo mío- nadie debe dormir”
(
Ntro. Sr. Jesucristo, en: “Una visión profética del Padre Pío”)

20/3/16

NUESTRA POSICIÓN




Invitados a definir nuestra posición en este momento, no rehusamos hacerlo en favor de quienes nos visitan asiduamente, de modo tal que sepan con claridad cuál es nuestro punto de mira cuando nos referimos a la realidad que nos toca vivir como católicos en el seno de la Iglesia.

De entrada, debemos aclarar que somos tan sólo feligreses de uno de los prioratos en que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X cumple su apostolado en medio de la tempestad que azota a la Iglesia. Ergo, no representamos a la Fraternidad ni somos su vocero, como hay quienes lo querrían para tenerla a tiro.

Pues no. Si algo nos une en este lugar es la lealtad a Monseñor Marcel Lefebvre, el deseo de apoyar su Obra, de la que somos beneficiarios, con nuestro testimonio. En esa dirección, mantener la fidelidad a su Superior General y acatar sus decisiones en salvaguarda de la tradición católica.

El Enemigo de la Iglesia es astuto. Con una nueva manzana quiere hacernos perder lo que Nuestro Señor nos ha conquistado al precio de Su Sangre, esa Sangre que nos da el linaje sobrenatural de hermanos en Cristo, hijos del Padre Eterno y de la Ssma. Virgen, por el Espíritu Santo desde el Bautismo.

La manzana que el Infierno nos ofrece, el mal espíritu que nos propone, cambia de apariencia según la situación. Está en el espíritu de cambio como motor desde el Concilio Vaticano II, en el espíritu de contradicción de los que someten todo a su crítica personal  y cuestionan sistemáticamente a quienes ejercen autoridad (como los sedevacantes y los pseudo-resistentes), en el espíritu de duda que hoy aflige todavía a algunos que se tienen por fieles, sacerdotes o laicos.

Aunque somos víctimas de esa acción artera que desenvuelven múltiples ministros del Maligno, la responsabilidad de quienes muerden la manzana es personal. Es que muerden por soberbia, pues la manzana les promete el acceso a lo que más aprecian en su vida, aunque no lo reconozcan: la modernidad o la moda, el magisterio indiscutible, la propia razón como medida de la verdad, o, en fin, algun otra medio de vanagloria personal. 

En lo más próximo que nos toca, y que concierne a quienes nos hemos propuesto mantener la Tradición católica, está a la vista que el Infierno ha lanzado en contra una embestida feroz.  Una vez arrojada la multitud de creyentes por la avenida seductora de la revolución conciliar, ha movilizado sus ministros para destruir a quienes permanecen de pie en sostén de la Tradición. Con las reformas atrevidas desde el Vaticano II y las reiteradas palabras y gestos de la Jerarquía que portan ambigüedades y equívocos lesivos para la Fe,  están movilizando el espíritu de contradicción que divide, so pretexto de sedevacancia o de falsas resistencias, o el espíritu de duda que confunde, buscando que nos enfrentemos y nos destruyamos quienes resistimos la revolución en el seno de la Iglesia.

Porque no ha sido el único mal la división en las filas tradicionalistas, sino su enfrentamiento. Se han sucedido ataques despiadados de los sedevacantes y los pseudo-resistentes contra la Fraternidad, y de los mismos atacantes entre sí. En este sitio hemos tenido que levantar más de una vez la voz para defender la Fraternidad de las infamias que siembran desertores constituidos en enemigos. Baste, como ilustración, el encono que pone de manifiesto el obispo Williamson contra la Obra fundada por el mismo Pastor que le dio el episcopado. 

¿Puede revertirse esta situación, o debemos aceptarla como ineluctable? Conformarse simplemente sería pecado. Intentarla solamente con acciones de avenimiento sería inútil, porque el despliegue del Infierno parece haber acorazado los espíritus. Procurarla con oración y penitencia, es el remedio.

No es fácil la empresa, máxime cuando rumores recientes sobre las conversaciones entre Roma y la Fraternidad han agitado las aguas. Pero es también con oración y penitencia que contribuiremos a que la prudencia prevalezca, a que la decisión que hubiere que tomar sea la mejor para la Iglesia. No es hora de pareceres personales sino de confianza en quienes han sostenido y siguen sosteniendo la Tradición contra la devastación progresista. Una vez más tocará a la Fraternidad San Pío X, con la segura intercesión de su Santo Patrono, constituirse en garante de esa Tradición a la hora de discutir -si llega esa hora- su nuevo emplazamiento en el seno de la Iglesia.

6 comentarios:

  1. En un todo de acuerdo con su posición y tenga por seguro que Dios va a remediar la situación en un futuro no muy lejano. Saludos en Cristo,
    Lhd

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias a ud. por sus palabras de apoyo, y aun de corrección, siempre bienvenidas.

      Ermindo y equipo.

      Eliminar
  2. ¿Nuevo "emplazamiento"?
    ¿En la "iglesia conciliar"?
    A confesion de parte...

    ResponderEliminar
  3. Muchas gracias por interesarse en nuestra posición. Como quiera ud. se llame, nos interesa que aclare a qué llama "iglesia conciliar", dado que la Fraternidad es parte de la Iglesia Católica, Cuerpo Místico de Cristo. Ahora, si ud. quiere referirse a la logia conciliar que domina la Iglesia, hace 40 años que la Fraternidad la combate, procurando ganar espacio para el apostolado de la Tradición, a diferencia de los desertores, que abandonaron el campo de batalla.

    ResponderEliminar
  4. Estoy de acuerdo con uds., pero con una salvedad: Que si hay un reconocimiento de Roma, sea aceptado expresamente por los tres obispos de la Fraternidad en un mismo acto.


    Chanta Porteño

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así tendría que ser para evitar nuevas divisiones.

      Eliminar

Su comentario es bienvenido.
Para su publicación, es necesario que ud. se identifique con su nombre o con un seudónimo cualquiera.
No se publicarán los comentarios provenientes de provocadores (trolls).

Your comment is welcome.
For publication, it is necessary that you identify with your name or with any pseudonym.
Trolls are not admitted.

Ton commentaire est bienvenu.
Pour publication, il est nécessaire que tu t'identifies à ton nom ou à un pseudonyme.
Des provocateurs (trolls) ne sont pas admis.