Bienvenidos

Damos la bienvenida a quienes nos visitan. Nuestro propósito es ejercer la defensa y difusión de la tradición católica desde la feligresía de su principal baluarte: la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Especialmente cuando, una vez abiertos ciertos espacios de recuperación frente a la acción devastadora que siguió al Concilio Vaticano II, se ve hoy atacada por muchos falsos tradicionalistas (cismáticos, sedevacantistas, rebeldes sin causa) que pretenden disfrazar de celo apostólico lo que es verdadera deserción.


"La Tradición recibe la palabra de Dios, encomendada por Cristo y el Espíritu Santo a los apóstoles, y la transmite íntegra a los sucesores; para que ellos, iluminados por el Espíritu de la verdad, la conserven, la expongan y la difundan fielmente en su predicación".

(Catecismo de la Iglesia Católica, 81)


"Nuestra identidad es el único medio eficaz para ayudar a la Iglesia a restaurar la Cristiandad"

(Mons. Bernard Fellay, 16 de Julio de 2012)

DÓMINO SERVIÉNTES, SPE GAUDÉNTES

EN RECUADRO

QUE NO NOS ESCANDALICE LA PASIÓN DE LA IGLESIA


La vemos desfigurada, cargando la cruz y coronada de espinas.

Escarnecida por el mundo y traicionada por muchos que visten de blanco, de escarlata, de negro, de jean.

Pero es la Iglesia, y por eso debemos ver en ella a Nuestro Señor Jesucristo que revive la Pasión en su Cuerpo Místico.

Más que nunca permanezcamos fieles, sosteniendo la Tradición católica cuando tantos huyen pretextando: “No, no es la verdadera Iglesia”, o “La Iglesia ha quedado sin Cabeza Visible”.

Es el testamento que ha dejado nuestro venerado Monseñor Marcel Lefebvre a sus verdaderos herederos.


Ver nuestra entrada: LA PASIÓN DE LA IGLESIA

"Yo estaré en agonía, por causa de las almas más beneficiadas, hasta el fin del mundo. Durante este tiempo de agonía –hijo mío- nadie debe dormir”
(
Ntro. Sr. Jesucristo, en: “Una visión profética del Padre Pío”)

12/8/17

MIREMOS HACIA FÁTIMA



Y EMPEZAREMOS A ENTENDER.



Publicado en FSSPX SUDAMÉRICA



La Virgen y nuestros tiempos


Agosto 10, 2017 


"...para ser verdadero cristiano, hay que ser verdadero mariano"

Lea la editorial de la nueva Jesus Christus. Hoy más que nunca debemos dar oídos al mensaje de nuestra Señora en Fátima cuando el mundo moderno y los protestantes, a quienes lamentablemente se han unido los seguidores de las nuevas corrientes teológicas, quieren hacerlo olvidar.



Centenario de las apariciones de Fátima

Un tiempo sin María, así caracteriza un manual moderno al tiempo post-conciliar:
Tras la clausura del concilio Vaticano II se originó, por muchos y variados motivos, una crisis profunda en el quehacer teológico en general y en especial en la mariología. El decenio siguiente a la promulgación de la constitución Lumen Gentium (1964-1974) se ha denominado el decenio sin María, por el evidente vacío de la Virgen tanto desde la perspectiva teológica como por la inquietante disminución de la devoción mariana”.1
El manual, publicado por la universidad del Opus Dei, continúa:
Diferentes factores produjeron un vacío mariano y una desorientación en el clero y en el pueblo católico, cuya primera manifestación fue el silencio y una cierta desconfianza hacia las prácticas tradicionales. Se dejó de explicar el tratado sobre la Virgen y se arrinconaron las devociones multiseculares que conformaban profundamente la vida del pueblo de Dios. En esta época tanto la mariología como el culto mariano rayaron casi en la nulidad”.2
El final de la descripción es desolador: si antes el verdadero católico se enorgullecía afirmando que nunca se cantarán suficientemente las grandezas de la Virgen –de Maria numquam satis–, ahora el católico conciliar, avergonzado de su Madre (por razones ecuménicas), dice
basta, no sigamos más, silenciémosla, no exageremos; de Maria satis, de Maria numquam”.3
El mensaje en Fátima es otro. Está en las antípodas del mensaje conciliar. Dios quiere, más bien, que los tiempos presentes sean los de María. Voluntad divina es que en nuestro tiempo su Madre sea honrada y amada, que tenga hoy un lugar especial en la historia de la salvación.

“Jesús quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. Prometo la salvación a quien practique esta devoción”. El mensaje de Fátima no sólo se refiere a la salvación personal, abarca también una dimensión social. Para que se acaben la guerra de las naciones y las persecuciones a la Iglesia, es necesario rezar muchos rosarios, devoción mariana de las más encomendadas. “Y por el Santo Padre”, tendrán grabado en el corazón los pastorcitos cuando ofrecían sus plegarias.
Se podría objetar diciendo que no es conveniente fundar una espiritualidad en Fátima pues las apariciones no tienen carácter de revelación pública –que obliga a creer a todos los cristianos–. La objeción presenta un argumento válido, pero se equivoca al pensar que la especial devoción que hoy merece la Madre de Dios se funda en la aparición a los tres pastorcitos. Fátima es un hecho puntual que corrobora un proceso del magisterio de la Iglesia católica.
En efecto, en los siglos recientes la enseñanza de los Papas acentuó su carácter mariano. Un dato concreto: los dos últimos dogmas definidos ex cathedra no son en inmediata relación a Cristo sino a las grandezas de María (Inmaculada Concepción en 1854 y Asunción en 1950). Por otra parte, los textos pontificios en honor de Nuestra Señora se multiplicaron desde Pío IX hasta vísperas del concilio. León XIII enviaba cada año al orbe católico una encíclica honrando la advocación del Rosario. San Pío X y Pío XII escribieron con autoridad papal magníficos tratados de mariología.
El magisterio fue orientando así a la Iglesia a una espiritualidad mariana más desarrollada, más profunda, como propia para nuestros tiempos. En este contexto Fátima fue sólo la confirmación celestial de la enseñanza papal. Nuestra devoción a la Virgen y a su Inmaculado Corazón no se es ni sentimentalismo ni aparicionismo. Es docilidad a la tradición y al magisterio romano. Sin dar tantos rodeos teológicos, se puede resumir el sentir del pueblo católico: para ser verdadero cristiano, hay que ser verdadero mariano.
Fátima se descubre, estimado lector, como la devoción para nuestros tiempos. De ahí esta Iesus Christus dedicada al centenario.
En el Corazón Inmaculado está nuestra fuerza y nuestra esperanza. Quiera la Madre Reina bendecir nuestras almas y la Santa Iglesia.
Con mi bendición,

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